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  • 8 claves para aplicar el neuromarketing y conquistar los sentidos del consumidor

    23 julio, 2017

    El consumidor es un ser complejo que en muchas ocasiones no dice lo que piensa ni hace lo que dice. Pero, ¿qué pasaría si pudiéramos descubrir qué es lo que más impacta en su mente?

    De eso se encarga el neuromarketing, una disciplina que consiste en emplear la tecnología para medir la actividad cerebral de los consumidores y así usar esa información para poder desarrollar mejores productos o servicios y saber comunicarlos de mejor manera.

    Utilizando tecnologías de imagen cerebral, biosensores y tecnologías de seguimiento ocular que capturan la reacción emocional es posible conocer el nivel de memoria, de atención y de emoción que genera una determinada acción en el consumidor.

    Con los siguientes consejos podrás descubrir cómo aplicar el neuromarketing en tu empresa para vender más.

     

    8 CLAVES PARA APLICAR EL NEUROMARKETING

    1. Capta la atención de los ojos

    Conocer qué mira el usuario es clave para cualquier marca, empresa o campaña publicitaria. La tipografía empleada, la inserción de colores, el tamaño de las imágenes, su ubicación en la composición… Todo puede jugar un papel importante a la hora de establecer jerarquías de atracción visual.

    Por ejemplo, reflejar en el anuncio a una persona que mira a la marca hará que el consumidor también dirija su atención a ella potenciando la imagen de la compañía y el recuerdo. Asimismo se recomienda situar los textos a la derecha y las imágenes a la izquierda.

    En este sentido, puede resultar muy útil Feng-GUI, una web que detalla el supuesto recorrido que llevan a cabo los ojos humanos los primeros cinco segundos ante una foto, una web o un anuncio.

     

    2. Apuesta por lo sencillo

    Cuanto más sencillo es un producto, más fascinante es para el cerebro. El neuromarketing permite diseñar productos sencillos o hacer sencillos aquellos que hasta ahora eran mucho más complejos. Un ejemplo lo vemos en la evolución de los programas de software, en la evolución de la telefonía o de las propias apps, que trabajan muy a conciencia en sus prototipos y productos la usabilidad.

     

    3. Deja lugar a la imaginación

    El cerebro tiene la capacidad de imaginar lo que no ve o lo que espera que pase, y además lo imagina en el mejor escenario posible. Por tanto, si en un anuncio publicitario el usuario tiene que completar la imagen, el cerebro conectará mejor con él.

     

    4. Usa formas orgánicas

    El cerebro está acostumbrado a las formas que vemos en la naturaleza, las plantas, los animales… y por eso recibe mejor las formas curvas y redondas. Por ejemplo, en Apple se esmeran en redondear las esquinas mucho más que otros y por eso sus productos tienen mejor diseño. Las curvas de sus ordenadores y teléfonos siguen una forma geométrica bautizada como ‘squircle’, un palabro anglosajón que designa a un círculo de bordes cuadrados.

    Esta figura geométrica, también considerada un caso específico de hiperelipse, está cada vez más presente en tecnología: Samsung la utilizó para moldear los iconos del Galaxy S7, Mercedes para los faros de algunos de sus modelos y Fiat para el interior del Fiat Panda.

     

    5. No olvides el buen humor

    Cuando el cerebro se relaja, disminuye el estrés y aumenta el aporte de oxígeno al cerebro. Es en ese momento, de relajación de buen humor, cuando el cerebro está más abierto a recibir estímulos y, por tanto, es más fácil que los consumidores compren ese producto o servicio que les está divirtiendo, relajando y haciéndoles disfrutar.

     

    6. Ten en cuenta el género

    La neurociencia y el neuromarketing apoyan la teoría de que hombres y mujeres son diferentes, y es imposible que los anuncios calen igual para ellos y para ellas. Por eso, conocer cómo se comportan y conseguir dirigir los productos y servicios dependiendo del cliente final será una de las claves del éxito.

    Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que los hombres y las mujeres tienen una capacidad de ver el entorno muy diferente: ellas tienen visión panorámica, es decir, tienen un radio de visión mucho más amplio, mientras que ellos tienen visión de túnel, por lo que solo ven lo que tienen delante.

     

    7. El packaging es importante

    Aunque las lecciones morales dejan claro que la belleza está en el interior y que no se debe juzgar nada por su apariencia exterior, lo cierto es que de un modo subconsciente se siguen tomando decisiones partiendo simplemente de la apariencia. Y en el caso de los productos de consumo y de la relación con las marcas, la apariencia alcanza una importancia mucho mayor.

    Es por eso que las marcas tienen que cuidar mucho el packaging de los productos que lanzan al mercado. Un buen packaging no sólo se queda con un elemento, sino que tiene en cuenta el color, el olor, el tacto o el sonido a la hora de crear el diseño. De hecho, usar mal todo estos elementos puede hacer incluso que los productos funcionen peor.

     

    8. Humanízalo

    Utilizar imágenes faciales de personas genera engagement. Por el contrario, situar personas de espaldas a las que no se les ve la cara produce el efecto contrario, por lo que será mejor evitarlas.

     

    EJEMPLOS DE APLICACIONES DEL NEUROMARKETING

     Coca-Cola vs Pepsi

    El primero de los experimentos Coca-Cola vs Pepsi se remonta a 1975. Los propios ejecutivos de Pepsi daban a probar a las personas que pasaban por los centros comerciales de varios países del mundo un vaso de Coca-Cola y otro vaso de Pepsi, ambos sin ningún tipo de etiqueta que los identificase. La sorpresa fue mayúscula cuando concluyeron que más de la mitad de los voluntarios afirmaron preferir el sabor de Pepsi al de Coca-Cola.

    En 2003 se repitió la prueba con los vasos de refrescos identificados cada uno con su marca y ocurrió exactamente al revés. Más de la mitad de los voluntarios eligió Coca-Cola.

    Aquí puedes ver un vídeo realizado por BuzzFeed en el que tres parejas se someten a una cata a ciegas de Coca-Cola y Pepsi y algunos de ellos son incapaces de adivinar cuál de las dos bebidas están consumiendo.

     

     

     Volkswagen

    Esta marca de automóviles puso en marcha en 2013, de la mano de la empresa especializada en neuromarketing GFK, un experimento para identificar y descubrir las emociones que un modelo como el Golf y unas siglas como GTI podían llegar a despertar entre una amplia y variada muestra de personas.

    Con este objetivo nació el ‘Golf GTI Experiment’. Durante diez días un total de 100 individuos seleccionados de forma estadística, en Madrid y Barcelona, formaron parte de este experimento en el que cada uno de ellos fue sometido a diferentes pruebas de medición biosensorial y de centros de atención visuales.

    Los sentimientos detectados de manera universal tras el experimento con el Golf GTI fueron deseo, interés, curiosidad, confianza y comodidad. Y es que el cerebro humano reacciona rápidamente ante el estímulo de algo que observamos e inmediatamente nos gustaría tener transmitiendo la sensación de deseo.

    Todas las generaciones, desde el Golf I al Golf VI, han transmitido estas emociones en mayor o menor medida, y como respuesta unánime, las siglas GTI provocaron marcados picos emocionales.

     

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